Que distintos serían nuestros días si a nuestras radios limeñas llegaran españoles como el Sr. Chinarro y no los Alejandros Saenz, David Bisbales y Orejas de Van Gogh de siempre. Seguramente andaríamos un poquito más felices tarareando estas canciones, nuestros viajes en el transporte público serían más llevaderos y, quién sabe, quizá podríamos de vez en cuando poner la radio para ver si nuestra canción favorita es la número uno de la semana.
Alguna vez los que hacemos este blog coincidimos en aquello de que sin la música nuestros días serían aún más sombríos de lo que lo son a veces. Decíamos, casi en coro, que un disco o una canción puesta en el momento preciso podía ser más útil que el alcohol, las pastillas o tratamientos médicos. Cuando ya no quedaba nada, ahí estaba la música para salvarnos la vida. Creo que ya lo dije alguna vez pero suscribo aquella frase del filósofo que dice: si la música no existiera el mundo sería un error.
Lo más triste de todo es que esta música es de lo más radiable del mundo. O sea ahí están las notas fáciles, el coro infaltable, la letra aprendible, la duración perfecta, cantadas en español. O sea la canción ideal para la radio, pero no… siempre preferirán torturarnos con la versión número mil del perreo de moda. Claro uno puede decir que le puede escapar a ese destino con un buen par de audiófonos, pero igual uno no le escapa al mal humor que genera en todos tus co-habitantes el loop infernal de las canciones de moda.
Eme-pi-tris:

WHAT TO DO NOW?